¿Cuántas veces has sentido que tus creencias o tus emociones te han limitado a la hora de conseguir algo?¿Cuántas veces te has dado cuenta de que tú mismo te has auto saboteado para lograr tus metas? Relacionarte con personas del sexo contrario, conseguir un trabajo, hablar en público, tratar a tus hijos de un modo adecuado, aprobar un examen… Seguro que encuentras un montón de situaciones en las que intuiste que eran tus pensamientos y tus emociones las que te impedían actuar del mejor modo para conseguir hacer las “cosas bien”.

Cuándo o cómo se formaron tus creencias

Muchas de esas creencias o emociones se arraigaron en ti cuando no eras más que un niño o una niña. Pudiste vivir sucesos emocionalmente potentes de los que, o no guardas recuerdo, o aquel recuerdo ya es muy vago. Tal vez pudo ocurrir que en tu colegio, en tu barrio, en tu familia, te repetían sin cesar que eras así o asá, que hacías las cosas de determinado modo… Si todo eso ocurrió en tu infancia,etapa en la que el subconsciente es muy permeable a la información recibida, eso se pudo quedar allí almacenado… hasta ahora.

También pudo ocurrir que no te sucediera nada especial en aquellos años. Por lo contrario, fueron años felices, pero creciste y tuviste experiencias que te marcaron, que te hirieron y que te condicionaron de por vida.

Algunas de estas vivencias las has reflexionado y conscientemente has querido deshacerte de ellas. Sin embargo, por mucho que las has rechazado, por muchos esfuerzos de erradicarlas de tu mente, sus efectos siguen apareciendo en tu vida. Así, aparecen en forma de emociones mal gestionadas, creencias que te limitan, que te impulsan a actuar de determinada manera o te inhiben a actuar de otra, traumas, malestar emocional… Y ahora pensarás: ok, ya lo sé. ¿Ahora qué hago?

2 métodos para cambiar creencias limitantes

Por eso, es muy importante que te hagas consciente de esas creencias o emociones negativas que te están limitando. Porque a la vez que te limitan, te hablan, te dicen que algo no está bien, que hay algo que puedes cambiar para estar mejor. Una vez seas consciente de ellas, no las rechaces. Ese rechazo las hará más grandes, pues estarás poniendo el foco en lo que no quieres, dándole poder. Por el contrario, reconócelas como tuyas y acéptalas, pues estarás dando los primeros pasos para hacerte libre.

A continuación, te propongo uno de estos dos métodos:

Método 1: PSYCH-K©

El método 1 implica pedir que te faciliten una sesión de PSYCH-K, un poderoso, rápido y efectivo método de cambio de creencias. Si lo deseas, puedes consultar más información sobre este método aquí: https://www.evadelamorena.com/psych-k.

Método 2: CCIR (Cuestionar, Cambiar foco, Invertir, Repetir)

El método 2 implica poner mucho más de tu parte, pues necesitarás determinación, paciencia y constancia. Prueba a hacerlo así:

  • Toma una o dos creencias que te limitan cada vez que quieras cambiarlas y no pases a una o dos nuevas hasta que el proceso se haya completado.
  • Cuestiónatelas sin juzgarlas ni juzgarte. Pregúntate: ¿De dónde provienen esas creencias? ¿Estaban dentro de mi entorno familiar antes que en mí?¿O quizá las he adquirido a través de mis distintas experiencias vitales? ¿De qué me está protegiendo creer y sentir así?¿De qué me alejan?
  • Una vez cuestionadas, cambia el foco de atención, centrándote en lo que quieres conseguir y cómo llevarlo a cabo, en lugar de tratando de evitar lo que no quieres.
  • Sustitúyelas por otras nuevas. Dales la vuelta a esas creencias que has detectado que te limitan: en lugar de, por ejemplo, “no puedo relacionarme normalmente con personas del sexo contrario”, exprésalas en positivo, presente y en primera persona, “me resulta fácil y divertido relacionarme con personas del sexo contrario”.
  • Busca en tu ambiente información que apoye esa creencia para darle razones a tu subconsciente que le permitan integrar la nueva creencia.
  • Repítetelas mentalmente o en alto todos los días, a ser posible, varias veces al día, con convicción y, lo que es aún más importante, con EMOCIÓN (pues muchas las creencias se han formado en ti a través de repeticiones o impactos emociales). Para ello, te aconsejo que las escribas en un papel y lo coloques en uno o varios lugares visibles que te recuerden lo que has de hacer.

Paciencia, determinación y desapego

Por último y muy importante: sé paciente, cree en ti y desapégate del resultado. Por un lado, la impaciencia puede hacer que desistas por creer que esto “no funciona”. Le estarás diciendo a tu subconsciente: “eh, esto no funciona, lo dejo”, y como tu subconsciente siempre te da la razón, te dirá: “es verdad, no funciona, lo dejo”. Si por el contrario, tienes paciencia, con la firme creencia de que lo vas a conseguir, esperando siempre el mejor resultado posible, entonces te desapegas del resultado, porque sabes que solo es cuestión de tiempo. Por otra parte, si le das demasiada importancia al proceso, estarás creando unas emociones que te alejarán de lo que quieres. Por lo tanto, mientras lo hagas, intenta CREER y SENTIR deliberadamente que esa forma de pensar ya está en tu vida.

¿Sabes ya que creencias te limitan? Si es así, ponte manos a la obra.

¡Te deseo lo mejor!

 

PD: Si prefieres trabajar conmigo tus creencias limitantes a través de PSYCH-K, pulsa sobre el botón que te facilito a continuación para contactar conmigo o reservar una sesión gratuita de 20 minutos para que me cuentes cuál es tu problema y en el que te explicaré en qué te puedo ayudar. También, si lo deseas, puedes saber más sobre la importancia de las creencias en mi ebook GRATUITO “5 Claves para conseguir todas tus metas” que puedes conseguir rellenando el formulario que hay más abajo.